GRADO: UNDÉCIMO
ACTIVIDADES DEL 14 AL 24 DE SEPTIEMBRE
ASIGNATURA: LENGUA CASTELLANA
TEMA: PREPARACIÓN DEL EXAMEN DE ESTADO
PROPÓSITO: : Identifica y entiende los contenidos explícitos de un texto
1. Lea detenidamente el siguiente texto:
Me caí del mundo y
ahora no sé por dónde se entra
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer,
lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra
ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los
volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas
crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la
borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a
los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni
los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles
guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era
mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y
ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien,
eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música
una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora
todas las navidades.
Es que vengo de un tiempo en el que
las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta
palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que
las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador
tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los
descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o
se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo
obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros
arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más
basura.
El otro día leí que se produjo más
basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi
casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a
los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de
mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además,
cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con
el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era
un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo
que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le
dábamos crédito a todo.
Será que cuando las cosas se consiguen
fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con
la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos... . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Las cosas no eran
desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer
plantillas para las botas de goma, para poner
en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver.
¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al
trozo de carne!!!
Yo sé lo que nos
pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy
las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir,
aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos
vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron:
'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero,
¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los
vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y
hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos
de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las
tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices
y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para
no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los
electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad
son descartables.
Pero no cometeré
la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la
identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del
pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir
que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy
a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en
sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las
personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los
lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.
Esto sólo es una
crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos
las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte
de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy
lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la
'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano
ACTIVIDADES
1.
Responda y sustente las siguientes preguntas:
1. El tema principal del texto es:
A. La cultura del reciclaje
B. La cultura de lo desechable
C. Todo tiempo pasado fue mejor
D. La basura
2. La idea principal del texto de Eduardo Galeano es:
A. Me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.
B. Todo se rompe, se gasta, se oxida, se
quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.
C. Cada vez producimos más basura en el mundo.
D. Hoy no sólo los electrodomésticos son
desechables también las relaciones y las personas.
3. La oración “ Y me muerdo para no hacer un
paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos” expresa una
idea secundaría porque:
A. Muestra cómo los valores también se
desechan.
B. Así como se renuevan los electrodomésticos,
los valores también deben renovarse.
C. En la actualidad hay valores que deberían
desecharse.
D. Es natural que los valores también se gasten
y deban cambiarse.
ASIGNATURA: LECTOESCRITURA
TEMA: COMPRENSIÓN E INTERPRETACIÓN TEXTUAL
PROPÓSITO: Fomentar el desarrollo de las competencias comunicativas mediante el mejoramiento de los niveles de comprensión lectora y producción textual
ACTIVIDADES
1.
Analice la estructura de las preguntas elaboradas en el texto.
2. A partir de este mismo texto elabore dos preguntas con sus respuestas, seleccione la correcta y sustente la respuesta seleccionada
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